Cristina Balsera

Estoy sentada delante del ordenador pensando “¿qué podría escribir sobre mí que no resulte tan aburrido, que dejen de leer en la segunda línea?” (o sea, ya).

Pues nada, porque esta parte de las webs siempre resulta tremendamente formal, venga títulos y nombres de empresas que hagan decir a quien está leyendo “guauuu, pues sí que esta tía ha hecho cosas, me fío de ella para contratarla”.

Con los años me he dado cuenta de la tremenda tontería en la que vivimos, tontería en la que solo importan los títulos, los años de experiencia y las súper empresas con las que uno ha trabajado. 

¿He captado tu atención? Quizás estés pensando “¡qué informalidad! Esta chica no es seria, no me gusta para mi empresa”, pero es que esta soy yo, y si te tengo que hablar de mí, necesito que quede bien reflejado por escrito quién soy. Y no, no soy informal, pero sí natural.

Venga que sí te voy a hablar de mi trayectoria más adelante, te voy a nombrar alguna empresa con la que he trabajado, a ver si así te impresiono y te decides a trabajar conmigo.

 

 

 

 

Tuve un gran despertar espiritual, eso que a veces pensamos que es de místicos y de personas que no comen carne ni pescado, nada que ver con eso. A todos nos llega el despertar espiritual, esa necesidad de conectar con nosotros mismos, de hacernos responsables de nuestra vida, de creer que la vida no puede ser solo esto, solo lo que tenemos delante de nuestras narices. No, la vida es mucho más que todo eso.

Después de estar unos años experimentado conmigo, pensé que no me podía guardar aquello que había descubierto, yo tenía que dedicarme a enseñar todo eso, a impartir conferencias, cursos, lo que sea con tal de expandir todo lo relacionado con el crecimiento personal.

Y así me formé en Coaching, en Inteligencia Emocional y, más tarde, en algo que aún más cambió mi vida: La meditación y el mindfulness. Guau, eso sí que cuando se es ignorante se piensa que es de personas con bombachos, de budistas, de bichos raros. Qué ignorante era por favor.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y, por último, me dije “¿Por qué no lo enfoco a la empleabilidad y habilidades sociales?”, ya que quería trabajar con jóvenes que estaban algo perdidos en el tema de buscar trabajo y explotar su marca personal. Yo he estado así muchos años y no tuve a nadie que me guiara, así es que quise convertirme en una ayuda para ellos. Y así lo hice, preparé mi programa para jóvenes, y hoy colaboro, por ejemplo, en las formaciones de la Cámara de Comercio.

Entonces, entre la Inteligencia Emocional, Habilidades Sociales, Miedo escénico y Mindfulness, tengo un programa directamente enfocado al éxito personal y profesional. Pero no al éxito en cuanto a ser el mejor y tener todo lo que necesitas, si no a SER todo lo que necesitas para sentirte plenamente feliz con tu vida y alcanzar tus objetivos. Una vida con sus altibajos, sus dramas, sus quejas, pero con un nivel de conciencia tan grande, que te permita gestionar todo lo que te toca vivir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace muchos, muchos años, estudié Gestión Comercial y Marketing, no porque me gustara, sino porque algo había que estudiar (gran error). Lógicamente, caí durante muchos años en una época muy perdida de mi vida, como tantas personas que no saben dónde ir, qué hacer, y sienten un gran vacío existencial que se extiende a toda su vida.

Después de dramatizar mucho tiempo, quejarme, victimizar, y todo eso que hacemos las personas, llegó el Coaching y la Inteligencia Emocional a mi vida. A través de una gran pregunta que me llegó de manera espontánea “¿y si yo tuviera algo que ver en esto que me está pasando?”, empecé a despertar. Comencé a leer libros de crecimiento personal, a ver vídeos, a hacer cursos, y poco a poco, mi vida iba cambiando.

 

 

 

 

Eso sí que no me lo podía guardar, la meditación es una práctica obligatoria, sus efectos son mágicos, descubrí una compañera de vida, y tampoco me lo podía guardar, así es que me hice instructora de meditación y mindfulness.

Y para qué me voy a estar quieta ¿no? Dado que dediqué 13 años de mi vida al mundo de las artes escénicas tras trabajar con un productor musical muy reconocido tanto en su estudio de grabación, como en su discográfica y escuela de formación artística, también me especialicé en miedo escénico. No solo para trabajar con artistas, sino con cualquier persona que se enfrenta a un público en una conferencia, entrevista, venta, equipo…

Y ahora, para meter alguna cuña, te diré que he trabajado con la Cámara de Comercio de Córdoba, Fundación Ronald Mcdonald de Málaga, Cruz Roja de Jaén, Círculo de Bellas Artes de Madrid, Conservatorio de Música “Tenor Cortis” de Denia, Fundación Mujeres de Córdoba, Supermercados Deza Calidad, entre otras muchas que merecen valor, mención y respeto, pero no puedo extenderme más.

Para finalizar, si es que sigues aquí leyendo, te diré que no olvides que eres un ser emocional, todo lo que has hecho hoy está movido por emociones. Haber entrado a mi web, llamado a tu madre para saber cómo está, besar a tu hijo, tomar un café con una amiga, comprar una camisa nueva, salir a cenar, todo eso, está movido por una emoción concreta, por lo que es imprescindible que, en una empresa, una familia, contigo mismo, tu trabajo como autónomo, como empleado, en todas las áreas de tu vida, haya una buena gestión emocional.

Y yo, te acompaño a que descubras la mejor forma de hacerlo.

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