Valores y coherencia.

En mi artículo sobre marca personal, terminé recomendando cómo comienzo para trabajar la propia marca, los valores. Pero ¿qué son los valores?

Quizás alguna vez has dicho eso de “yo soy una persona de principios” pero ¿sabes lo que estás diciendo exactamente.

Te aseguro que cuando llego a este punto en mis formaciones, nadie, pero nadie, sabe decirme cuáles son sus valores, y creo que eso es de primero de ser humano, aunque lo entiendo, porque yo hace muchos años tampoco me había parado a pensar en ellos. Lo que pasa es que, con distancia, a veces me pregunto ¿cómo nadie me había enseñado esto antes?, si esto mejora las relaciones con uno mismo, con los demás, con las diferentes áreas de la vida. Pero bueno, más vale tarde que nunca, allá vamos.

Un valor es una creencia, y una creencia es una idea, una idea que se refuerza con referencias (lo que te dicen) y con experiencias (lo que vives). Y un principio, es el acto que confirma tu creencia, tu valor, algo que viene a ser como tus mandamientos.

Te pongo un ejemplo. Una creencia aprendida, podría venir si desde pequeño te han enseñado que la familia es lo primero, lo único, y que debe ser lo primero en tu vida. Bien, esto no es ni bueno ni malo, de hecho, los valores no son ni buenos ni malos, todo depende de cómo lo utilices. Y una creencia que viene a través de una experiencia, pues podría generarse tras un ruptura muy dolorosa, que te digas a ti mismo tantas veces hasta que te lo acabas creyendo, que mucho mejor estar solo. En este caso, podría ser positivo que aprendieras a estar solo antes de comenzar una nueva relación, por lo que este valor traería mucha evolución en tu vida o, podría hacer que te cierres en banda al amor, aunque te enamores. Eso puede traerte muchas dificultades, ya que por mucho que creas que tú controlas enamorarte o no, creo que todos sabemos que eso no es posible. Puedes rechazarlo, pero no dejar de sentirlo. Si te trae sufrimiento, no es tu valor.

Entonces ¿cuáles son tus valores? ¿la familia? ¿el trabajo en equipo? ¿la pasión? ¿responsabilidad? ¿puntualidad? Etc.

Y una vez los tengas, viene la siguiente pregunta ¿eres coherente con ellos? Esta es la pregunta más poderosa, porque tú pensarás “claro, si es mi valor, es porque yo me comporto como tal”. ¡Pues no! Déjame decirte que cuando uno analiza su coherencia respecto a ellos, en ocasiones se da cuenta de la incoherencia que existe. O sea, que ni me muevo, ni pienso, ni hablo como una persona que trabaja en equipo, por ejemplo.

Así es que, siento decirte que no es tu valor. Otra cosa, es que te gustaría que fuera y, ahora, es donde comienza el buen trabajo. ¿Qué tienes que hacer para convertirte en una persona coherente con sus valores? Tienes la opción de pasar y poner otro valor en su lugar, pero yo te invito a que indagues, porque es un gran trabajo de crecimiento personal.

El respeto es lo más común que todos suelen decir. Y yo siempre les digo “¿y el autorespeto?” y ahí ya dudamos. No dudo que respetes a los demás, pero es un buen trabajo de autoconocimiento indagar en cómo nos respetamos a nosotros mismos, por ejemplo con lo que permitimos que nos hagan los demás, con lo que comemos, cómo nos hablamos, cómo nos tratamos. Ten en cuenta que no se puede dar lo que no se tiene, por lo que si no te das respeto, no podrás darlo a los demás, por mucho que creas que lo hagas.

Ten claro que es un trabajo muy personal, los valores surgen de uno mismo, no de lo que se supone que debe ser. Y es más, cambian a lo largo de la vida. Puedes vivir años con la independencia como valor fundamental, y seguro que te ha ayudado a saber estar solo, a no temer buscarte la vida, a ir donde tengas que ir por motivos de trabajo o por motivos personales pero, puede llegar otra época de tu vida en la que te apetezca afianzarte y compartir más tu espacio. No significa que ya no tengas independencia, pero igual la convivencia pasa a uno de los primeros puestos en tu lista de valores. Por eso, es necesario ir revisándolos.

Es muy común que las empresas trabajen sus valores, pero no tan común que lo haga cada uno de manera particular. Muchas de ellas tienen sus valores en un cartel en la puerta, o en su página web, de hecho, es un gran ejercicio de trabajo en equipo y, sobre todo, para que todos los trabajadores conozcan bien la empresa.

Pero es hora de trabajar a nivel particular. Coge papel y lápiz, y haz tu propia lista. No te agobies con una lista larga, con que pongas los cinco o seis más importantes, ya tienes mucho trabajo que hacer.

Esto además te puede ayudar a la hora de encontrar un empleo, ya que es muy común que el entrevistador, te quiera conocer de manera más personal y, sin duda las competencias profesionales que puedes aportar a la empresa, están directamente relacionadas con tus valores.

Suerte en este camino de autoindagación y autoconocimiento.